Evita los pensamientos negativos

Cuando alguien tiene pensamientos negativos comienza a ver el mundo desde una perspectiva que fácilmente se puede convertir en un círculo vicioso. Cuando esto sucede demasiadas veces puede conllevar a problemas más serios como depresión clínica o ansiedad.
- Disparadores. Los pensamientos negativos a menudo tienen algo que los activa, a veces es algo tan simple como quebrar un vaso o un plato.
- ¡Fuego!. Visualiza los pensamientos negativos como si fueran una llama. Si el fuego está en medio de un desierto no hará mucho daño, pero si está en un lugar cerrado lleno de materiales combustibles puede ser desastroso. De la misma forma, contener los pensamientos negativos puede terminar en una ira y frustración que causará muchos daños.
- Un ejemplo. Un problema de locomoción te hace llegar 20 minutos tarde a una reunión, cierta presión en el estómago activa una sensación de estrés y nerviosismo. Un pensamiento como “Siempre lo arruino todo, me van a echar del trabajo” hará que te vuelvas agresivo con la gente con tal de llegar a tiempo. Si lo racionalizas y piensas con calma recordarás que siempre llegas a la hora y la gente sabrá entender que tuviste un problema.
- Reconoce los disparadores. Aprende a reconocer qué cosas activan tus pensamientos negativos. Situaciones, personas, actitudes, acciones, cosas o lugares.
- Extingue las llamas. Crea un inventario de cosas positivas. Luego te será más fácil recordarlas cuando aparezcan pensamientos negativos. Cuando te sientas rechazado te será más fácil recordar que hay gente que te estima.
- Rompe el ciclo. En ciertas ocasiones no podrás detectar el disparador y comenzarás a tener pensamientos negativos de forma inevitable. En esos casos necesitas romper el ciclo cambiando la rutina y los patrones que te hacen sentir mal. Evita ver noticias negativas, cómprate un dulce, sal a caminar o haz algo que disfrutes hacer.
(Fuente: lifehack.org)


